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miércoles, 8 de abril de 2009

Semana Santa, tambor y bombo




Mientras los nuevos de ministros del gobierno de Zapatero toman hoy los primeros contactos con sus nuevos ministerios con el fin de dar un impulso a la situación actual, a miles de kilómetros, en EE.UU el estado de Vermont se ha convertido también hoy en el cuarto estado que consigue la legalización del matrimonio homosexual y Washington ha decidido por unanimidad reconocer los matrimonios oficiados en otros estados. Y no lejos de todos sitios pero mal comunicados con todos, el Bajo Aragón vivirá de nuevo estos días la Semana Santa inmersa en sus tambores y bombos. Cada uno la vive a su manera, hace años que dejó de ser una fiesta estrictamente religiosa; por mucho que a algunos les pese; hoy en día para la gran mayoría, son días de encuentro con los suyos, de sentimiento y pertenencia y sobretodo de emociones interiores expresadas a través de este instrumento. La fiesta que es conocida en medio mundo gracias al genio de Buñuel, vive estos días junto con los turistas impactados por unos rituales que vienen de lejos, y que muchas veces resulta difícil entender. Los primeros documentos conservados hablan de 1678 cuando en Alcañiz el cuaresmero Fray Mateo Pestel introdujo dos timbales en las celebraciones. Desde entonces la tradición se mantiene viva, y es que personalmente no recuerdo en mi vida ni un solo año faltar a la cita.


Coincido con muchos que hay distinguir entre los tambores y el resto de las procesiones, y es que a pesar de que igualmente cuentan con una participación masiva, la mayoría de las cofradías se fundaron en los años 50, en pleno franquismo. Muchos opinan que parte de la Semana Santa tiene un poco de espectáculo y show, en el buen sentido por supuesto. En una misma procesión que se vea tanta peineta, perlas y laca acompañadas por personajes bíblicos, peanas con vírgenes con manto de oro y pendientes de zafiros, la banda de cornetas y tambores del Nazareno y si ha esto añadimos el cierre de la procesión con la guardia civil, el párroco y la alcaldesa de IU junto con los vecinos de Tortosa como invitados tiene todos los ingredientes para serlo.

La Semana Santa tiene tantas caras como maneras de celebrarla, es sin duda el éxito de mantener la tradición.

3 comentarios:

  1. Buena descripción de lo que pasa en el Bajo Aragón y más concretamente Alcañiz: el mamoneo de las cofradías que recientemente superaron los cincuenta años es una realidad, para colmo se creen imprescindibles, para mí se han convertido en secuelas de la historia.

    En tiempos más dificiles que los de esta crisis, la noche de tambores del viernes llegó a congregar a tamborileros noctámbulos a pesar de estar prohibido por el dictador, y la procesión del sábado en Alcañiz en vez de a las 16h se hacía a las 7 de la mañana, la gente salía como hoy llegamos a casa después de almorzar desde hace ya algunos años.

    Un abrazo.

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  2. Azul, violeta, negro...
    a pesar de lluvia, la Semana Santa no ha fallado en su color.
    Tambores, bombos, cornetas...
    sonidos que retumban en mi corazón.

    Pun!!! Purrun!!! Pun!!! Pun!!!

    MartaJu

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  3. Se debería de retomar la singularidad de la semana santa del Bajo Aragón. Una semana santa ácrata, sin cofradías (creo que Híjar y poco más cumple con eso de no tener cofradías, salvo la organizadora, que ni organiza ni nada, la Orden Tercera de Sam Francisco). Lo de los capirotes y las burdas copias de semana santas de otras regiones manda cojones. Puede que la anarquía de procesiones como las de Híjar pueda llamar la atención, pero eso es lo nuestro, no nos equivoquemos.
    Salud, El MEstizo

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