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martes, 19 de abril de 2011

El Matarraña, la puesta en valor de los recursos.

A nadie le debe extrañar que dentro de unos años la comarca del Matarranya en el Bajo Aragón  sea objeto de estudio en las facultades y no solamente en las de turismo.  La transformación de sus pilares económicos en los últimos años, agroalimentarios primero  y de manera destacada  el desarrollo del  turismo más humano o si queremos decirlo de otra manera, el que se estudia en los manuales de desarrollo sostenible y el deseado por los científicos de la materia, tiene en este territorio sus resultados más verificables.  La provincia de Teruel y Aragón en su conjunto tiene todavía por delante grandes retos y oportunidades por desarrollar  en el ámbito  técnologico y gestión experimental por ejemplo. Aunque eso lo dejaremos para otro post.

Vista de Cretas desde el Mas de Mallén


Desde los primeros años 90 hasta la actualidad, es decir en un período aproximandamente de 20 años, no conozco  ninguna otra zona de España ni interior ni de costa donde se hayan creado proyectos hoteleros que cuenten con valores añadidos tan interesantes y productos comercializables capaces de generar flujos turísticos propios con una calidad en sus servicios más que destacable. Algunos ejemplos empresariales de alojamiento interesantes conocer de los más de 100 que se han puesto en marcha en estos últimos años.





Ha sido el último hotel en abrir sus puertas, ubicado en el centro de Calaceite, villa monumental  de palacetes y casonas barrocas. La casa de origen  señorial cuenta con un diseño tradicional:  parquet,  paredes de piedra y vigas de madera originales. Conserva el encanto del aroma de un hotel de antaño gracias a los  espacios recuperados y trasformados; destaca la terraza con una pequeña piscina donde refrescarse en la tardes de verano.



Fue uno de los primeros hoteles que abrieron sus puertas en la década de los 90 en La Fresneda, pueblo de visita obligada; un antiguo convento convertido en un pequeño hotel con 12 habitaciones. El proyecto de recuperación  se realizó con mimo por toda una familia que se ocupa de que no falte  detalle en cada uno de sus rincones, y se nota. Una interesante cocina de temporada, servida en un intimo patio acristalado del convento rodeado de flores y luz natural. Destaca su entorno donde se encuentran sus jardines y zona  de té.


La Consolación 

Mimetizados en el paisaje,  los 10 cubos que forman sus habitaciones  chapados de madera de pino   forman junto con la la ermita del Siglo XVI parte del núcleo del hotel.  Con espacios totalmente abiertos y desarrollados en plena naturaleza como las piscinas o las terrazas. Los cubos colgados sobre el barranco proporciona  vistas  espectaculares de las montañas del Maestrazgo. Un ambiente minimalista invade distintos espacios del hotel, con una cocina actual,  visible y abierta para el disfrute  del cliente o espectador.


La Fábrica de Solfa
No es casualidad que el primer diseño de la baraja española  lo pintase un fabricante de papel en la fábrica de cartulina "Pont Nou" en Beceite, varias fábricas de papel nacieron en esta población en el S XVIII junto al río Matarraña. Algunas de ellas han sido reconvertidas en hoteles. La Fábrica de Solfa es uno de ellos. Si el edificio tiene su encanto, no menos la tiene su ubicación,  junto al puente de piedra en la entrada del pueblo  y con el susurro del agua como protagonista; de diseño ligero y actual, conserva sus paredes originales de piedra. La calidad de su cocina merece igualmente mención como también  la calidad de las amenities, no menos importante.
La Parada del Compte 

La línea de ferrocaril Val de Zafán conectaba el interior de Aragón con el Mediterráneo hasta que dejo de funcionar en 1974. Hoy su antiguo trazado forma parte de una vía verde que lleva el mismo nombre. La ´antigua estación de ferrocarril de Prat del Compte de los años 40 fue reconvertida a principios de los 90 en un singular hotel de cuatro estrellas con 9 habitaciones temáticas. Perfecto para los amantes del ciclismo como parada obligada para cargar energía.

Masía del Aragonés


Muy cerca de Peñarrolla de Tastavins a través de caminos bien señalizados se llega  a esta torre del silglo XVI, rodeada de campos de olivos, almendros y pinares. Manolo y Pilar sus propietarios decidieron rehabilitarla hace unos años y aprovechar todo lo que producían en sus tierras para ofrecerlo a sus huéspedes, desde el pan hecho en un antiguo horno, pasando por sus hortalizas y por supuesto la carne de sus granjas, aquí bien podríamos nombrar aquel   eslogan de "Teruel al Natural", sus 6 habitaciones de estilo rustico conservan todo el ambiente de lo autentico.


Cuidada restauración de una antigua masia del siglo XVI,  fusión de  diseño tradicional y refinado. Rodeada de montañas sin rastro humano en muchos kilómetros a la redonda, silencio  y a los pies de un campo de almendros hace de este hotel casi boutique  un paraíso de relax y desconexión con una singular piscina infinita con vistas.  El hotel cuenta con servicio permanente para sus clientes aunque da la posibilidad de utilizar con total libertad todos sus espacios, con  acceso completo a las instalaciones de la cocina para aquellos que se atrevan  a meterse entre  fogones.


Mas del Bot 

En medio de la naturaleza se levanta el primer hotel del país construido con balas de paja. Ecológico y respetuoso 100% con su entorno. Se han tenido en cuenta todos los materiales, desde el yeso hasta la pintura natural producida sin productos químicos, con una mezcla de  cal, aceite de linaza y clara de huevo para aislarlo del agua.  El sistema geotérmico se encuentra debajo del suelo, y utiliza las propiedades termales de la tierra para calentar o refrigerar el hotel de una manera muy eficiente. Tan solo tiene 4 habitaciones


Forma parte de la cadena Relais  Chateaux desde que abrió sus puertas; es una masia del siglo XV, sus habitaciones con materiales puros facilitan el descanso en un hotel que no dispone  de televisiones ni  de cobertura para los teléfonos móviles, toda una desconexión. El hotel proporciona calma en todos sus espacios con ciertos aires renacentistas, un jardín de más de 100 hectáreas invita a la relajación o a la lectura, la biblioteca dispone de más de 1000 libros donde poder escoger. La cocina una de las más elaboradas y cuidadas de la zona, siempre presume de hacerlo con los productos que ellos mismos cultivan en sus terrenos.